Partiendo del concepto de estereotipación como
parte del mantenimiento del orden social y simbólico que establece una frontera
simbólica entre lo normal y lo desviante, lo patológico, lo inaceptable (Hall,
2010) tomaremos el caso de Bartolina Xixa, una drag queen del norte del país,
que a través del arte representa su cultura y rompe con los estereotipos de
belleza, incluso con la misma cultura drag. La elección de la identificación
con Bartolina Sisa Vargas tiene para Maximiliano Mamaní, una fuerza cultural y
combativa importante en su “lucha-movimiento”, ya que se trata de una heroína
comandante aymara que participó en la rebelión contra el imperio español.
Maximiliano Mamaní / Bartolina a través de la
teatralización intenta romper con las construcciones sociales existentes, ya que,
aunque pareciera que nuestras sociedades están aceptando la diversidad,
Maximiliano nos demuestra que nos falta mucho para hablar de una verdadera
aceptación y convivencia con la otredad. Bartolina representa al “otro” al que
está fuera de lo que se considera “normal”, se construye como excluida, desde
un exilio simbólico, donde en ella confluyen diferentes concepciones como la de
género, cuerpo y sexo.
Bartolina, es más que una construcción
personal, se trata de una identidad colectiva que representa a muchos oprimidos
(callados, censurados) por el poder hegemónico que impone la sociedad, tomando
poder no solo como coercitivo sino también como productor de nuevas clases de
conocimiento, de nuevos discursos abriendo un abanico enorme a las nuevas
posibilidades de expresión cultural, y
es ahí donde entra el otro, ya que, es esencial para darle sentido a la
existencia de aquello considerado “normal”, para establecer la diferencia, la
oposición.
Bartolina reclama desde su lugar, como cholita
norteña, el reconocimiento no solo de su identidad sexual, sino de su cultura y
su origen. Maximiliano elige también, para autoidentificarse la palabra marica,
la despoja de su semántica negativa, para connotarla de un sentido identitario
y decir a viva voz “soy marica, negro e indígena”. Su discurso lo posiciona
desde una periferia combativa, que a través del arte desea movilizar las
lógicas heterosexuales, binarias, y por sobre todo, la idea de “blanquitud”.
Este último concepto refiere a que el folclore, así como otras de nuestras
prácticas culturales, tienen como base fundamental una nacionalidad blanca
argentina que niega las identidades norteñas de rostros morenos y ojos
rasgados. Un tipo de superioridad no sólo hacia el indígena, sino también hacia
el homosexual no blanco.
Por
esto, el deseo de Maximiliano de disgustar, de moverse, de decostruir parte
justamente de llamar la atención, voltear la mirada a lo diferente, y dejar de
negar realidades en un país tan diverso en cuanto a sus identidades étnicas y
sexuales. En este caso, el baile nos interpela a sacudir una colonialidad aún
presente en América latina: la blanquitud, aquella que además de negar
identidades, niega orígenes y tierras propias que están siendo explotadas.
El baile como práctica cultural y artística
propia de nuestras identidades es la forma que encuentra Maximiliano para derribar
estereotipos. Se trata de una danza que se libera de formatos preestablecidos,
y se permite el proceso de desnaturalización para crear otras realidades, a las
que Maxi llama reales y no discursivas, simbólicas y folclóricas que nos hagan “parecer”
una sociedad que evoluciona.
Teniendo en cuenta lo que pudimos analizar en
las lecturas y el corto documental, queremos realizar una breve referencia
sobre el movimiento feminista, una realidad emergente en América latina. En
estos días se pudo ver como comenzó a “disgustar” el baile de un grupo de
mujeres que a través de una canción denuncian una sociedad patriarcal que asume
culpabilidad en las victimas de violación, y no en el violador. El movimiento y
las voces de las mujeres nos interpelan, nos cuestionan, nos despiertan. Nos
dicen eso que como sociedad siempre supimos, o que ya es hora de entender desde
la realidad, y no solo desde el discurso. Como en el caso de Bartolina, en esta
oportunidad una manifestación del arte callejero es vehículo para disgustar,
para movilizar para decir a viva voz que la ferocidad de las “verdades” con las
que crecimos se pueden deconstruir, desnaturalizar, y volver a crear.



Ese intento de Mamaní por romper con las construcciones sociales sigue progresando. La entrevista en sí misma hace referencia a que además de arte está haciendo algo que es diferente y que debe visibilizarse.
ResponderEliminar"Movernos para generar conciencia, movernos para generar un cambio" Maximiliano nos muestra que debemos generar un tipo de movilización en las conciencias para obtener un cambio en la sociedad actual. Pese a ser miembros de una misma tierra es evidente que perdimos notablemente gran parte de nuestras raíces, nuestra cultura.
ResponderEliminarLas grandes potencias no tan solo nos impusieron sus bienes "sus marcas", sino que nos tatuaron en la piel lo que políticamente es necesario,correcto y aceptable para poder alcanzar un estatus de felicidad. Las conciencias humanas se encuentran embelezadas por un estereotipo perfección tan ficticio, que olvidamos que ese "otro" es un reflejo de nosotros mismos.
No existen diferencias, somos uno y eso es lo Maximiliano con su movimiento nos invita a observar. No deberíamos recurrir a esto, ya que por excelencia deberíamos contar con esta característica de racionalidad, empatía y aceptación de diferencias, diferencias que no son más que una ficción a los ojos, ya que todos poseemos las mismas capacidades.
¡Saludos!
Sofía Ignes.
Mamaní por medio de su personaje nos invita a reflexionar a repensar en los cánones establecidos por medio de su arte, con su movimiento reclama cambios, sacudiendo esquemas coloniales para que la sociedad reconozca la diversidad étnica del país, dejando de lado prejuicios y tabúes. Visibilizando los diferente.
ResponderEliminarMaxi nos permite creer en el proceso de desnaturalización para crear otras realidades reales y no discursivas, simbólicas y folclóricas. Sin darle tanta importancia a tabúes que a fin de cuenta nos nos identifican.
ResponderEliminarEl movimiento que plantea en Maximiliano en el bailar, nos lleva a pensar en un cambio, en moverse para salir de la comodidad de lo establecido como como normal. Salir de la quietud de los cuerpos y mentes implica romper con las barreras de lo hegemonico y adentrarse en una cultura libre de canones impuestos.
ResponderEliminarMaximiliano/Bartolina mediante el movimiento nos lleva a reflexionar que la sociedad debe aceptar la diversidad dejando de lado los tabúes, que todos somos diferentes,diversos y esa es nuestra riqueza.
ResponderEliminarMaximiliano nos invita a aceptar al otro y nosotros mismos y costruir una mirada positiva ante la diversidad para no caer en la exclusión y fomentar la igualdad como seres humanos que somos.
ResponderEliminarBuenas tardes. Muy buena la idea de "lucha-movimiento", pues lo encontramos en Maxi como en el himno feminista al que refieren.
ResponderEliminarSaludos cordiales.
Antonella González.
Blog: anthropos.
Buenas tardes, compañeras. Buenísima su producción, y el título muy innovador. Permite desde el inicio, repensarnos como seres de una comunidad. "Infinitivos para volver a creer" en qué existe una identidad que se encuentra arraiga a cada uno de nosotros, y "para crear" nuevos pensamientos y miradas para con el otro.
ResponderEliminarEs evidente que el proceso de deconstrucción empieza en lo individual. Entenderse y aceptarse uno mismo son los pilares fundamentales para iniciar el proceso de cambio. Leer un poco más sobre su vida y conocer que su mirada parte de un interés personal, inicialmente de la lucha por el reconocimiento desde una perspectiva de género, y se proyecta hacia lo colectivo. Esto me lleva a comprender que su formación como antropólogo le permite mirar y trabajar de una manera más amplia, conectando a través del arte lo cultural, lo personal, lo social, la sexualidad en el personaje de Bartolina. Maximiliano tiene conciencia de lo que fue, de lo que es y a dónde se dirige, por ende su arte tiene una carga aún más fuerte.
ResponderEliminarQueda en uno saber interpretarlo, quitarse las anteojeras y contribuir a este proceso evolutivo.
Saludos cordiales.
Claudia Acosta.
¡Hola, queridas colegas!
ResponderEliminarTomo este pequeño fragmente de su texto:
"El baile como práctica cultural y artística propia de nuestras identidades es la forma que encuentra Maximiliano para derribar estereotipos".
Sin lugar a dudas, admiro la genialidad de este joven jujeño de usar el baile como arte para incomodar, para posicionarse frente a la sociedad opresora que estigmatiza y discrimina al "otro" imponiéndose a través de una figura ajena, distinta a lo nuestro. Es increíble pensar que en pleno siglo XXI sigamos dependiendo y sosteniendo ideas neocoloniales que no hacen otra cosas que desvalorizar e ignorar lo propio, nuestra cultura.
Hola, chicas. la idea que plantean acerca de la confluencia en el personaje de Bartolina de un reclamo identitario individual y a la vez colectivo, me parece muy interesante, pues creo que radica allí la riqueza de su personaje. Además, que lo realice a través del baile, tal como señalan ustedes, e identificándose como una cholita drag es sumamente significativo en el sentido de su claro intento por incomodarnos y ponernos a pensar en esos "otros" que han sido excluidos y que continúan siéndolo. Muy interesante, chicas. ¡Saludos!
ResponderEliminarExcelente reflexión.Me quedaron grabadas las palabras:género, cuerpo , sexo, identidad, estereotipos , rechazo, lucha. Creo que tu publicación describe perfectamente la situación de Maximiliano y su forma de hacer con su arte de incomodar.
ResponderEliminarCuántos más valientes Maxi hacen falta para incomodar, para hacerse escuchar. Romper estereotipos y estructuras y buscar igualdad. Dejar de recibir retazos, fragmentos.
ResponderEliminarBailar, movilizar e incomodar ¡Qué bellos infinitivos! Sin dudas Maximiliano es un artivista nato quien a través de arte busca sacudir un poco esta sociedad tan estereotipada! Me encantó el post chicas. Xoxo.
ResponderEliminarBuenas tardes. Hermosa producción y un título muy original. Comparto con lo publicado, en la sociedad en la que vivimos pareciera que la diversidad está aceptada,pero Maximiliano es un claro ejemplo que nos falta mucho para hablar de una verdadera aceptación y convivencia con la otredad.
ResponderEliminarSiento que necesitamos más voces como la suya. Saludos.
Buenas tardes. Hace unos meses atrás estaba completamente en contra de esas formas de protestas porque causaban justamente eso: el enojo, el disgusto, el que las mujeres se desnuden por ejemplo lo sentía como una falta de respeto hacia mi persona, y era de aquellas que decía "eso a mi no me representa".
ResponderEliminarPero después de las reflexiones en clases, me di cuenta de que incomodando, sacudiendo, es una forma de ser escuchada, cuyos resultado no serían lo mismo que una protesta "pacífica".
La lucha de estas mujeres es por todas y para todas.
Incomodar, me gusta ese verbo en infinitivo que cobra mucha importancia para Maxi, es innovador y tan acertado, los saquemos de su estructura pacata, de su representación estereotipada.Indagué sobre quien fue Bartolina y descubrir que Mamaní eligió esa figura femenina que luchó por la libertad de su patria.Una mujer empoderada, significativa que dejó huella en la historia.Y Maxi la trae de nuevo y le da vida .Grandiosa Bartolina!!!!
ResponderEliminarMaxi nos llama a liberarnos de canones establecidos y rebelarnos ante el mundo, mostrándonos tal y como somos. Tratar de incomodar para romper con normas de bellezas, romper modelos patriarcales y aprender a aceptar al otro tal y cual es. Dejar de lado los prejucios y esteriotipos que nos alejan de los demás por el solo hecho de no compartir sus ideales. Debemos ser tolerantes y sentir empatía con nuestros hermanos, para construir una sociedad más sana y enriquecedora.
ResponderEliminarKarina Romina Huvierne
"El movimiento y las voces de las mujeres nos interpelan, nos cuestionan, nos despiertan" Me encantó este fragmento compañeras. Rescato que hayan mencionado la lucha de los grupos feministas que vienen a deconstruir lo establecido, a luchar por la igualdad y a "disgustar" tratando con esto producir un verdadero cambio en la sociedad.
ResponderEliminarAna María Gutiérrez